El profundo conocimiento del idioma de cada ópera que cantamos es muy importante, no sólo para que podamos entender lo que cantamos, sino sobre todo porque el estilo musical tiene mucho que ver con las características de ese idioma. Y con una
dicción correcta ya se puede resolver la mitad del problema musical. [...] No suena «correcto» si no se conoce el idioma y se canta con acento extranjero, y el resultado no será nunca satisfactorio. [...] Quitarse un acento es más fácil en el canto que en la lengua hablada: se tiene que trabajar cada vocal, cada consonante, cada sílaba, intentando pronunciar todo de la forma más perfecta posible. Este tipo de perfección, osea esta «pronunciación correcta», es estilisti-camente una parte esencial de cada ópera.